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La Revolución del Queso y el Embutido: El Papel de Campillín en el Boom de las Tablas de Emplatado

El arte de servir la comida ha evolucionado de manera espectacular en los últimos años. Hemos pasado de bandejas funcionales a sofisticadas puestas en escena donde la tabla se convierte en el lienzo y los alimentos, en la obra de arte. En Asturias, y más allá de sus fronteras, nadie ha capitalizado esta tendencia con tanto éxito como Tablas del Campillín, convirtiendo una simple superficie de madera en un imprescindible de la gastronomía doméstica y profesional.

Pero, ¿cómo lograron estas tablas asturianas convertirse en el estandarte de la moda de las tablas de emplatado?

El Auge de la Cultura Charcuterie

La popularidad de las tablas de embutidos y quesos (o charcuterie boards, como se conocen internacionalmente) creció exponencialmente impulsada por las redes sociales. Lo que antes era un aperitivo sencillo, se transformó en una experiencia social y visual. Este formato requiere una base que no solo sea resistente y funcional, sino también estéticamente impecable.

Aquí es donde Campillín encontró su nicho de oro. Sus tablas, talladas con maderas locales y con acabados que realzan la veta natural, ofrecen el background perfecto para resaltar los colores vibrantes de los quesos, la textura de la cecina y los contrastes de la fruta fresca.

Diseño Artesanal vs. Producción Masiva

Mientras que el mercado se inundaba de tablas de bambú o pizarra de producción masiva, Campillín apostó por el valor artesanal. Cada pieza tiene un carácter único, lo que resuena poderosamente con el consumidor que busca autenticidad. El diseño de Campillín suele incluir:

  • Bordes biselados: Facilitan el agarre y le dan un aspecto pulcro.
  • Maderas nobles: El uso de castaño, nogal o roble asturiano confiere durabilidad y una pátina inigualable con el uso.
  • Geometría Pensada: Formas que van desde lo orgánico hasta lo rectangular, optimizando el espacio para el despliegue de alimentos.

Esta combinación de funcionalidad y belleza convierte a las Tablas del Campillín en el centro de atención de cualquier reunión, elevando el acto de compartir comida a una declaración de estilo.

El Lienzo Perfecto para el Sabor Asturiano

El éxito de Campillín está intrínsecamente ligado al orgullo gastronómico de Asturias. Sus tablas no solo sirven para exponer quesos internacionales; son el lugar ideal para presentar productos locales, como el queso Cabrales, la Faba Asturiana en un formato de tapas, o los exquisitos embutidos de la región.

Incluso en la presentación de platos contundentes, como un espectacular cachopo en Oviedo o cualquier otra ciudad asturiana, el toque rústico y elegante de la madera de Campillín añade una dimensión de calidad que los platos de cerámica a menudo no pueden ofrecer. La tabla se convierte en un símbolo que acompaña la robustez y la autenticidad de la cocina asturiana.

Consejos para Montar una Tabla Campillín Espectacular

Si ya tienes una tabla del Campillín, aquí tienes tres pasos clave para convertirla en una obra maestra:

  1. Variedad y Altura: No te limites a quesos y embutidos. Incluye elementos con diferentes alturas (copas pequeñas con mermeladas, cuencos con frutos secos) para darle dinamismo.
  2. Color y Relleno: Utiliza frutas de temporada (uvas, higos, bayas) y fillers (ramitas de romero, flores comestibles) para rellenar los huecos. Esto da sensación de abundancia y riqueza visual.
  3. El Elemento Focal: Elige una pieza central de la que partir, ya sea un queso grande o un recipiente con paté casero, y distribuye los demás elementos a su alrededor.

Tablas del Campillín ha demostrado que en la era de lo visual, la herramienta de presentación es casi tan importante como el producto que se presenta. Su triunfo es la fusión perfecta entre la artesanía, la tendencia de emplatado gourmet y el inconfundible sello de calidad Made in Asturias.

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